|
Jueves, 10 de diciembre del 2009
Como casi siempre que paso por allí... aunque ya tiene tiempo.
Miércoles, 9 de diciembre del 2009
Martes, 8 de diciembre del 2009
Al Qaeda reivindica el rapto de los tres voluntarios españoles en Mauritania.
La organización terrorista Al Qaeda por el Magreb Islámico ha reivindicado el rapto de los tres cooperantes españoles secuestrados la pasada semana en Mauritania, según la cadena de televisión Al Yazira. De la misma manera, el grupo también se hace responsable de la captura de un ciudadano francés, en este caso en Mali.
"Dos unidades de valientes muyahidines consiguieron llevarse a cuatro europeos en dos operaciones distintas: la primera, en Mali, donde el 25 de noviembre fue capturado Pierre Camatte, de 61 años; la segunda, en Mauritania, donde el día 29 fueron apresados tres españoles", afirma un portavoz de la organización, Saleh Abou Mohammad, en la grabación entregada a la televisión qatarí.
Este representante de los terroristas añadió que tanto "Francia como España serán informadas próximamente sobre las reivindicaciones legítimas" del grupo, sin precisar la naturaleza de las mismas.
El CNI analiza la autenticidad
El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha confirmado que existe dicha reivindicación, pero que están a la espera de verificar la autoría del audio entregado a la cadena de televisión.
"Se está analizando por parte del Centro Nacional de Inteligencia la autenticidad de esa reivindicación, lo que indicaría lo que el Gobierno sospechaba desde el principio", dijo Moratinos a su llegada al Consejo de Asuntos Exteriores que se celebra hoy en Bruselas. "Vamos a esperar que verifiquen la autenticidad de la reivindicación", ha agregado.
Los tres cooperantes, Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez, fueron secuestrados el pasado lunes a 150 kilómetros de la capital mauritana, Nuakchont, cuando participaban en una caravana de la ONG Barcelona-Acciò Solidària para transportar material a diferentes países de África.
Aunque esta es la primera vez que Al Qaeda reivindica el rapto, el Gobierno español siempre sospechó desde el principio del grupo terrorista, pero debido a la delicada situación pidió que no se especulara con las informaciones sobre el secuestro.
De hecho, las informaciones sobre los tres cooperantes han sido en todo momento muy confusas, llegando incluso a darse su liberación y el lugar en el que se encontraban sin ni siquiera tener por seguros los datos de sus secuestradores.
La caravana partió de Barcelona hace unos 15 días y ya había recorrido Marruecos, ahora estaba en Mauritania y tenía previsto acabar en Gambia, aunque también debía visitar Senegal.
El objetivo del viaje, en el que participan una veintena de personas, era poder llevar desde España material como máquinas de coser y ordenadores a estos países.
Fuente: El Mundo.
Barra libre para secuestros, España paga.
Lunes, 7 de diciembre del 2009
Después de un año y medio sin pasar por aquí, entre el .es que al final no renové, el trabajo y la pereza, creo que retomaré la página original. Esta vez más como portfolio que como blog.
Por hoy así se queda.
Miércoles, 4 de junio del 2008
Llegó el momento de mudarme, al fin. Por desgracia no me independizo, sólamente cambio el blog a una dirección más sencilla e internacional:
www.lugarsolitario.es
A partir de ahora, lo poco que voy escribiendo lo actualizaré sólo en esa dirección, aunque mantendré (mientras no me la expropien) esta otra. Eso sí, mil gracias al hosting donde está este blog, ByetHost, totalmente gratuito y casi -casi- sin publicidad (un pop under de esos asquerosos... creo). Además, el servicio técnico es muy bueno y me ayudaron -por no decir que lo hicieron ellos- a recuperar la página cuando ya la daba por perdida... y sin copia de seguridad.
Gracias también, por supuesto, a todos los que habéis visitado en algún momento la página y espero seguir leyendo vuestros comentarios en adelante allí en .es.
Miércoles, 30 de abril del 2008
Al principio parecía de cuento de Disney, todo era perfecto, demasiado bonito para ser verdad... Horas y horas hablando sin parar como si nos hubieran dado cuerda, contándonos cosas, historias y riéndonos, con algún que otro sonroje eventual.
Tú tan increíblemente guapa, yo tan normalito; tú tan viva, yo un poco apagado; tú tan solicitada y rodeada de montones de tíos donde escoger, yo con la autoestima casi nula incrédulo de poder ser aquel en el que por alguna razón reconociste fijarte.
Pero no todo eran diferencias, ni mucho menos. Inteligente, con conversación, sentido del humor y a la vez tan llana como cualquiera. La forma de ver las cosas, poder reírnos juntos o bastar con un simple paseo mientras hablábamos. Incluso a ratos parecía que pudiéramos 'leernos la mente' adelantándonos al pensamiento del otro. Habría querido poner el mundo a tus pies, dártelo todo, pero a duras penas podía permitirme salir a cenar. Y aún así, te fijaste en mi por un momento.
Como decían The Proclaimers en su canción, 'I would walk 500 miles and I would walk 500 more just to be the man who walked 1,000 miles to fall down at your door'.
Todo era de cuento, poco a poco. Dejando ver lentamente que la atracción parecía ser mutua.
Nada ni nadie me llenaba hasta que te conocí, hasta que disfruté como nunca de cada segundo que pasaba junto a ti, de cada instante en el que te intuía más cercana a mi que a nadie, de la emoción de que el mensaje que acababa de llegar fuera tuyo, de cada rato que esperaba impacientemente para volver a verte, de cada despertar sabiendo que ese día te tendría de nuevo a mi lado...
Pero nunca llegó el primer beso.
¿Cómo iba a salir de mi después de contarme cierta aversión reciente al contacto físico? ¿Cómo iba a salir de mi después de relatarme cómo abofeteaste a alguien que lo intentó? ¿Cómo arriesgarme a echarlo todo a perder por un paso prematuro? Y aunque me moría de ganas y habría dado todo lo que tuviera por besarte, me conformaba con ser aquel que se sabía próximo a la felicidad símplemente con estar a tu lado; cuando todo daba igual mientras te tuviera junto a mi.
Y tampoco salió de ti.
Llegaste incluso a pasar de las insinuaciones a decirme directamente cuántas ganas tenías de besarme. Pero como de costumbre, a posteriori, cuando ya estabas demasiado lejos. Y la cara de tonto que se me quedaba no me la quitaba nadie. De nuevo, para cuando reunía valor suficiente como para retomar el asunto cara a cara, tú decías haberte arrepentido y la frustración de no comprenderte me invadía.
El tiempo pasaba; no obstante continuaba sintiéndome especial, imaginándome contigo, fantaseando con el sabor de tus labios, reproduciendo conversaciones ficticias en mi mente, ideando la forma de sorprenderte día a día.
Hasta que todo se torció. Comenzaron los comentarios sobre terceros, las 'citas' cada vez más infrecuentes, incluso el no saber de ti en varios días, que más adelante se convertirían en semanas... Tú perdías el interés y yo me corroía por dentro de la impotencia que sentía ante tu creciente pasividad.
Llegó el punto en que cada uno tiramos por nuestro lado. ¿Cómo podía haberse echado a perder algo tan perfecto en sus inicios? ¿Qué he hecho mal? Esa era la única pregunta que me podía hacer. ¿Qué he hecho mal?
Nada ni nadie me ha llenado desde entonces.
No soy capaz de encontrar el interés a las cosas, de fijarme un objetivo que me motive a seguir, de quitarme esta desgana. No puedo porque aquello que me hacía levantarme cada día con ganas eras tú; aquello que literalmente me quitaba el sueño eras tú; lo que me hacía ir con una sonrisa por la vida eras tú; lo que me daba energías de sobra para seguir y hacer lo que fuera que me propusiese, eras tú. El mundo entero carecía de importancia salvo tú cuando estabas a mi lado.
Pero te perdí. Y la eternidad no sería tiempo suficiente para arrepentirme de haberte perdido de cualquiera que fuera la forma en que tuve culpa de ello.
Recuerdos es prácticamente lo único que me queda de ti.
Me acuerdo de aquel primer día que quedamos: un sábado que se extendió hasta la mañana del domingo y, salvo la película que vimos en el cine, charlar fue casi nuestro único pasatiempo. Y aún estando ya cada uno en su casa, nos resistimos a cesar la conversación. Cómo olvidar aquel 'me quedé con ganas de desayunar... y de algo más'; no me lo podía creer, un sueño hecho realidad. Y sin embargo ahí comenzó la tortura de 'arrepentimientos'. Unas dos horas de sueño fueron de sobra para tener energías y verte una vez más el domingo, que de nuevo se alargaría hasta bien entrada la madrugada. Sin mostrar el más mínimo atisbo de cansancio, como nunca nada ni nadie antes me había quitado el sueño.
Sería interminable la lista de detalles y momentos que recuerdo contigo. Como cuando te sorprendió que recordara que te gustaba aquella canción; las bromas acerca de cambiar pañales en el asiento trasero del monovolumen; cuando dijiste 'no me creo que seas tan... capullo'; los "sí, cariño"; estar como quinceañeros sonrojados sin atrevernos ninguno a buscar las palabras que expresaran los sentimientos; pasear por la T4; ver fotos agarrada a mi brazo; tu comentario acerca de que cuando los silencios no resultan incómodos es síntoma de confianza...
Incluso después de degradarse todo, diría que lo que para ti fue una simple tontería, para mi fue todo un mundo. No podré olvidar aquella noche, en el módulo de enfermería, estando yo sentado mientras pasabas por ahí te acercaste, me abrazaste y me besaste en la cara porque sí, sin decir una sola palabra. Por un brevísimo instante volví a sentirme por encima del resto del mundo, durante el momento en que me supe objeto de aquella simple muestra de afecto.
Aparte de los recuerdos, lo único tangible que conservo es aquel pequeño peluche que me regalaste en Toledo: "Canela". Tal y como dije, desde entonces sigue en el coche para recordarme a diario que por un segundo te tomaste la molestia de buscar algo para tener un detalle conmigo.
He intentado olvidarte, claro, pero es imposible cuando todo lo que veo, cualquier sitio por donde paso y casi cualquier cosa que me digan, me recuerda a ti. Si salgo a conducir, me faltas en el asiento del copiloto; si voy al aeropuerto te recuerdo paseando junto a mi por la terminal; si madrugo, el Rocío de la mañana me dice tu nombre y, si me cruzo con mi hermana, también; ver un Civic, un Corsa, un Auris...; si me tomo un mojito que te gustaban tanto como a mi; ver una rosa, un lirio, un BMW, una corbata, calcetines de colores; cuando cojo una ambulancia o paso por tu calle... No importa lo que haga, dónde esté o con quién, ahí estará presente tu recuerdo y todo lo relacionaré contigo.
Cuando suene el teléfono aún habrá una vaga esperanza de que seas tú.
Pero nunca serás.
Jueves, 24 de abril del 2008
|