|
Miércoles, 4 de junio del 2008
Llegó el momento de mudarme, al fin. Por desgracia no me independizo, sólamente cambio el blog a una dirección más sencilla e internacional:
www.lugarsolitario.es
A partir de ahora, lo poco que voy escribiendo lo actualizaré sólo en esa dirección, aunque mantendré (mientras no me la expropien) esta otra. Eso sí, mil gracias al hosting donde está este blog, ByetHost, totalmente gratuito y casi -casi- sin publicidad (un pop under de esos asquerosos... creo). Además, el servicio técnico es muy bueno y me ayudaron -por no decir que lo hicieron ellos- a recuperar la página cuando ya la daba por perdida... y sin copia de seguridad.
Gracias también, por supuesto, a todos los que habéis visitado en algún momento la página y espero seguir leyendo vuestros comentarios en adelante allí en .es.
Miércoles, 30 de abril del 2008
Al principio parecía de cuento de Disney, todo era perfecto, demasiado bonito para ser verdad... Horas y horas hablando sin parar como si nos hubieran dado cuerda, contándonos cosas, historias y riéndonos, con algún que otro sonroje eventual.
Tú tan increíblemente guapa, yo tan normalito; tú tan viva, yo un poco apagado; tú tan solicitada y rodeada de montones de tíos donde escoger, yo con la autoestima casi nula incrédulo de poder ser aquel en el que por alguna razón reconociste fijarte.
Pero no todo eran diferencias, ni mucho menos. Inteligente, con conversación, sentido del humor y a la vez tan llana como cualquiera. La forma de ver las cosas, poder reírnos juntos o bastar con un simple paseo mientras hablábamos. Incluso a ratos parecía que pudiéramos 'leernos la mente' adelantándonos al pensamiento del otro. Habría querido poner el mundo a tus pies, dártelo todo, pero a duras penas podía permitirme salir a cenar. Y aún así, te fijaste en mi por un momento.
Como decían The Proclaimers en su canción, 'I would walk 500 miles and I would walk 500 more just to be the man who walked 1,000 miles to fall down at your door'.
Todo era de cuento, poco a poco. Dejando ver lentamente que la atracción parecía ser mutua.
Nada ni nadie me llenaba hasta que te conocí, hasta que disfruté como nunca de cada segundo que pasaba junto a ti, de cada instante en el que te intuía más cercana a mi que a nadie, de la emoción de que el mensaje que acababa de llegar fuera tuyo, de cada rato que esperaba impacientemente para volver a verte, de cada despertar sabiendo que ese día te tendría de nuevo a mi lado...
Pero nunca llegó el primer beso.
¿Cómo iba a salir de mi después de contarme cierta aversión reciente al contacto físico? ¿Cómo iba a salir de mi después de relatarme cómo abofeteaste a alguien que lo intentó? ¿Cómo arriesgarme a echarlo todo a perder por un paso prematuro? Y aunque me moría de ganas y habría dado todo lo que tuviera por besarte, me conformaba con ser aquel que se sabía próximo a la felicidad símplemente con estar a tu lado; cuando todo daba igual mientras te tuviera junto a mi.
Y tampoco salió de ti.
Llegaste incluso a pasar de las insinuaciones a decirme directamente cuántas ganas tenías de besarme. Pero como de costumbre, a posteriori, cuando ya estabas demasiado lejos. Y la cara de tonto que se me quedaba no me la quitaba nadie. De nuevo, para cuando reunía valor suficiente como para retomar el asunto cara a cara, tú decías haberte arrepentido y la frustración de no comprenderte me invadía.
El tiempo pasaba; no obstante continuaba sintiéndome especial, imaginándome contigo, fantaseando con el sabor de tus labios, reproduciendo conversaciones ficticias en mi mente, ideando la forma de sorprenderte día a día.
Hasta que todo se torció. Comenzaron los comentarios sobre terceros, las 'citas' cada vez más infrecuentes, incluso el no saber de ti en varios días, que más adelante se convertirían en semanas... Tú perdías el interés y yo me corroía por dentro de la impotencia que sentía ante tu creciente pasividad.
Llegó el punto en que cada uno tiramos por nuestro lado. ¿Cómo podía haberse echado a perder algo tan perfecto en sus inicios? ¿Qué he hecho mal? Esa era la única pregunta que me podía hacer. ¿Qué he hecho mal?
Nada ni nadie me ha llenado desde entonces.
No soy capaz de encontrar el interés a las cosas, de fijarme un objetivo que me motive a seguir, de quitarme esta desgana. No puedo porque aquello que me hacía levantarme cada día con ganas eras tú; aquello que literalmente me quitaba el sueño eras tú; lo que me hacía ir con una sonrisa por la vida eras tú; lo que me daba energías de sobra para seguir y hacer lo que fuera que me propusiese, eras tú. El mundo entero carecía de importancia salvo tú cuando estabas a mi lado.
Pero te perdí. Y la eternidad no sería tiempo suficiente para arrepentirme de haberte perdido de cualquiera que fuera la forma en que tuve culpa de ello.
Recuerdos es prácticamente lo único que me queda de ti.
Me acuerdo de aquel primer día que quedamos: un sábado que se extendió hasta la mañana del domingo y, salvo la película que vimos en el cine, charlar fue casi nuestro único pasatiempo. Y aún estando ya cada uno en su casa, nos resistimos a cesar la conversación. Cómo olvidar aquel 'me quedé con ganas de desayunar... y de algo más'; no me lo podía creer, un sueño hecho realidad. Y sin embargo ahí comenzó la tortura de 'arrepentimientos'. Unas dos horas de sueño fueron de sobra para tener energías y verte una vez más el domingo, que de nuevo se alargaría hasta bien entrada la madrugada. Sin mostrar el más mínimo atisbo de cansancio, como nunca nada ni nadie antes me había quitado el sueño.
Sería interminable la lista de detalles y momentos que recuerdo contigo. Como cuando te sorprendió que recordara que te gustaba aquella canción; las bromas acerca de cambiar pañales en el asiento trasero del monovolumen; cuando dijiste 'no me creo que seas tan... capullo'; los "sí, cariño"; estar como quinceañeros sonrojados sin atrevernos ninguno a buscar las palabras que expresaran los sentimientos; pasear por la T4; ver fotos agarrada a mi brazo; tu comentario acerca de que cuando los silencios no resultan incómodos es síntoma de confianza...
Incluso después de degradarse todo, diría que lo que para ti fue una simple tontería, para mi fue todo un mundo. No podré olvidar aquella noche, en el módulo de enfermería, estando yo sentado mientras pasabas por ahí te acercaste, me abrazaste y me besaste en la cara porque sí, sin decir una sola palabra. Por un brevísimo instante volví a sentirme por encima del resto del mundo, durante el momento en que me supe objeto de aquella simple muestra de afecto.
Aparte de los recuerdos, lo único tangible que conservo es aquel pequeño peluche que me regalaste en Toledo: "Canela". Tal y como dije, desde entonces sigue en el coche para recordarme a diario que por un segundo te tomaste la molestia de buscar algo para tener un detalle conmigo.
He intentado olvidarte, claro, pero es imposible cuando todo lo que veo, cualquier sitio por donde paso y casi cualquier cosa que me digan, me recuerda a ti. Si salgo a conducir, me faltas en el asiento del copiloto; si voy al aeropuerto te recuerdo paseando junto a mi por la terminal; si madrugo, el Rocío de la mañana me dice tu nombre y, si me cruzo con mi hermana, también; ver un Civic, un Corsa, un Auris...; si me tomo un mojito que te gustaban tanto como a mi; ver una rosa, un lirio, un BMW, una corbata, calcetines de colores; cuando cojo una ambulancia o paso por tu calle... No importa lo que haga, dónde esté o con quién, ahí estará presente tu recuerdo y todo lo relacionaré contigo.
Cuando suene el teléfono aún habrá una vaga esperanza de que seas tú.
Pero nunca serás.
Jueves, 24 de abril del 2008
Sábado, 16 de febrero del 2008
Cada día esta página parece más un fotolog que otra cosa, pero bueno, cierto es que me gusta tomar instantáneas. Como con tantas otras cosas, me quedé estancado en el pasado y prefiero la fotografía al vídeo. A ver si algún día junto unos euros y me compro una réflex digital para dar jubilación a mi compacta, que su buen servicio ha hecho ya, pero quiero más.
Lamentablemente y para sorpresa de casi todos, no me han renovado el contrato en Soko así que habrá que seguir esperando el momento de invertir en una cámara nueva. Por ahora seguiré en el taller mientras encuentro alguna otra cosa...
Un breve repaso: me quedo sin trabajo, la chica que me gusta está enamorada de otro, no vendo el coche y para colmo no me carga /b/ en 4chan
Podría ser peor, ¿no?. Creo que ya estoy empezando a acostumbrarme... me lo tomo con calma y hasta con humor.
Pasemos a las fotos (todas sacadas por mi).
El árbol de los deseos podría llamarse esta. Era un árbol descomunal, en el patio interior de un templo, donde la gente compraba esas pequeñas tablillas y escribía sus deseos - imagino- para dejarlos colgados. Recuerdo uno, en castellano, que decía algo así como "Quiero irme a mi casa"
Allá por Nikko se encuentra un complejo de templos digno de ser visitado, con su famosa pagoda de 5 plantas, similar a la de Kyoto pero en un brillante color rojo. A veces resulta increíble lo laborioso y cuidado de los detalles de cada rincón y esquina de los templos, incluído hasta el último farolillo.
Nunca he sido muy deportista ni he acometido grandes ' maratones', por eso subir hasta la cima del monte Fuji ha sido quizás lo más basto que he hecho. Hechos a la imagen de postal que siempre vemos del volcán, soleado, con las laderas verdes y la cima nevada, no encaja muy bien esta sombría ladera en una fría mañana de agosto.... pero sí, este es el monte Fuji visto bajo los pies, poco más arriba de la estación que puede apreciarse.
Poco puedo decir de la siguiente... un atardecer cualquiera en un parque de Kyoto donde la gente hace su vida normal. Incluso había algún que otro perro, cosa poco frecuente.
Para curioso, este detalle que pude observar - y no pude contenerme de inmortalizar-, las 'azafatas' de los trenes bala (Shinkansen) reverenciando a los "pilotos" a la salida del tren.
Y siguiendo con Kyoto, otra foto más. Nada especial, un momento tranquilo en mitad del bosque entre los cientos de toriis.
Volviendo a los farolillos en templos, es conocido en Hagi este pequeño montón de ellos. Según creí entender, cada uno de los farolillos servían como ofrenda de los sirvientes a sus amos fallecidos, enterrados en las tumbas del fondo del cementerio. Por lo visto, en ellas se encontraban importantes jerifaltes en la antigüedad de la zona.
Para terminar por hoy, sirva esta foto como homenaje a nuestro medio de transporte más usado: el tren. Horas y horas de viaje tanto dentro como fuera de las ciudades; llendo de oeste a este, de sur a norte y viceversa; por la superficie y por el subsuelo; en modernos trenes bala eléctricos y rápidos así como en antiguas máquinas diésel... Buen rendimiento sacado a la red Japan Rail gracias al Rail Pass.
Martes, 22 de enero del 2008
O far east. Está tan lejos que casi daría igual decir lejano oriente que lejano occidente.
Este año está ya decidido que voy a romper con la costumbre de los dos últimos y no creo que vaya muy lejos, al menos seguro que no tanto como para no conocer ni el alfabeto en que se escribe.
Tendré que conformarme con mirar las fotos de años pasados, recordar o imaginarme allí, pues este año todo girará alrededor de los malditos €. O esa es la intención...
Compartiré unas fotos más de este verano.
Hong Kong, un pequeño reducto cuasi-occidental entre China, Taiwán y Vietnam. ¿Será una especie de paraíso fiscal? Por algo se llamará Región Administrativa Especial y curioso es que, siendo colonia británica, usen dólares. Dólares de Hong Kong, no americanos, pero tampoco libra esterlina o libra de HK.
Verano, sin duda.
Templos entre rascacielos.
Occidentales y orientales.
Las estampas más características son siempre las referidas a las masas y, especialmente, los carteles luminosos amontonados.
Dejamos un día para visitar Macau, otra ex-colonia, en este caso portuguesa. Famosa por sus casino, casi desagradable por la parte 'pobre'. No puedo evitar que me parezca ridículo el nombre de la moneda que usan aquí, la pataca. Acuñada en el Banco Nacional Ultramarino y de valor similar al dólar de HK.
El edificio en construcción, un imponente casino-hotel con la curiosa forma del símbolo de Macau, si no recuerdo mal.
Saludos.
Sábado, 12 de enero del 2008
Otra vez en picado para abajo... Si ya lo decía yo, que empezaban los comederos de cabeza y cuando se juntan con cuatro pamplinas más, a hundirse toca. Como de costumbre, son rachas de buena y mala suerte. La de buena ya se caducó, ahora toca la de mala. Habrá que tomárselo con filosofía.
No soy capaz de comprenderlo, me dice de quedar y después no tengo respuesta a mensajes ni llamadas... Intento pensar que algún motivo hay, pero no puedo evitar ser pesimista. Al fin y al cabo, después de meses sin contacto alguno, es hasta entendible que no quiera saber nada pero entonces, ¿ por qué proponer nada? No tiene ningún sentido.
Cambiando de tercio, hace un rato venía de camino a casa por una carretera secundaria entre un par de pueblos del norte de Madrid, sin iluminación, sin arcén... típica carretera comarcal. Hay muchas cosas malas y peores que te pueden pasar mientras conduces, qué duda cabe, pero una de las más puñeteras en tales circunstancias puede ser quedarte tirado. Un autobús viene en sentido contrario, poco ' gentil' con las luces, el asfalto no es muy ancho y la prudencia aconseja separarse un poco hacia el exterior. Las bombillas del autobús en las retinas, unos centímetros de error en el cálculo, la rueda sale un momento fuera del asfalto y ¡BOM!
¡Iissshhh! ¡Qué dolor! Espero que no haya ido a mayores... Parece que la dirección sigue respondiendo bien, no hay más ruidos... voy a apartarme un momento a echar un vistazo por si acaso.
Me cago en mi maldita sangre.
La rueda completamente desinchada. Bien, analicemos la situación: me encuentro sólo en mitad de la nada, completamente de noche, junto a una carretera de mierda por la que pasa algún que otro coche de vez en cuando (como si eso importara, ¿se va a parar alguien?), ni idea del estado de la rueda de repuesto, a saber con qué herramientas, sin linternas y con un frío del carajo. ¡Qué maravilla!
En fin, no me voy a quedar aquí toda la noche; habrá que ponerse manos a la obra como se pueda.
Un buen rato después, gracias a las precarias herramientas con las que contaba en el maletero - un lamentable gato y una llave del paleolítico-, voilá: de nuevo en condiciones de marcha. Excelente, desde el quinto coño hasta a casa con una rueda de mierda que posiblemente lleve ahí 17 años, a 80 km/h y pensando por cuánto me va a salir la broma, que para más inri, ya me sucedió en el otro coche hace un par de meses.
Bueno, después de la currada, 10 minutos más no van a ningún lado, así que me encenderé un palito de cáncer y me reiré de la situación echando unas fotos, a ver si por lo menos sale algo interesante de esto.
Sí, coches pasaron unos cuantos en el rato que estuve allí... pero la curiosidad parece ser lo único que aligera la marcha. Una vez satisfecha, pie al acelerador de nuevo.
Y ya que estamos con fotos, dejaré esta que hice días atrás a uno de los aviones durante el atardecer.
Hasta otra.
Domingo, 6 de enero del 2008
¿Serán buenos tantos cambios en tan poco tiempo?
Tenía abandonada por completo la página, pues los pocos ratos libres que he tenido en todo este tiempo no me han venido muchas ganas de escribir y más bien de dedicarlos a descansar o a otros asuntos de ocio, como tomar algo con los colegas en el bar o unas simples partidas a algún videojuego desfasado con el que despejar la mente.
El hecho de que ' cuasi-anónimos' me hayan recordado que existe la página me ha animado a buscar un rato para contar algo, aunque no haya mucho que decir... ¿o sí?
Después de una época más o menos buena, volví al estado 'estándar' de la soltería/soledad. Bien es cierto que no he andado boyante en tiempo y recursos para dedicar a los menesteres parejiles, aunque también creo que no se ha sido muy justo conmigo al respecto. Cuántos fines de semana - de los pocos que he dispuesto- me habré quedado sin hacer nada o buscando planes alternativos porque ella ya había quedado, relegado a un denigrante puesto de " domingo por la tarde si eso"...
Pero bueno, eso ya no tiene importancia y, en realidad, nunca nos he considerado una pareja como tal.
Ahora ya nada, con lo que ello conlleva para bien (dejar de comerme la cabeza) y lo que conlleva para mal (empezar a comerme la cabeza).
En cuanto a los trabajos, pues mejor. En el taller estarán hasta las narices de mi con tanta irregularidad de horario... que si hoy por la mañana, pasado mañana por la tarde, mañana todo el día, al otro no vengo... a ver si ahora que empiezo vacaciones en Torrejón recupero y adelanto unas horas. Salvo por eso, genial como hasta ahora; aprendiendo, dejándome alguna que otra vez el lomo y agradecido.
En Soko la cosa ha mejorado; fue decayendo el ánimo hasta plantearme seriamente buscar otra cosa, en otra empresa o donde fuere, pero en el punto crítico dio un giro la situación y de nuevo vuelvo a estar agusto, con el ambiente y con mis compañeras. Anoche por ejemplo salí de cena con compañeros (pilotos, azafatas, operaciones...) y aunque temía no sentirme muy integrado, al final lo pasé bien. Cenamos, por cierto, en un asiático en Ciudad Lineal donde nos pusimos hasta el ojete de comer, en unas mesas alrededor de las planchas de cocina donde hacían la comida, bastante curioso.
Fue unas risas cuando el cocinero hizo una especie de tortilla y con las palas de cocinar nos fue tirando un cacho a la boca, de uno en uno. Además no fue muy muy caro para cómo y cuánto comimos, saliendo a unos 33€ por cabeza. Aunque salimos con olor a fritanga, mereció la pena.
Aprovecho para presentar mi oficina. Parece mentira que desde aquí pueda llegar a controlar hasta 6 aviones jeje.
A ver si con un poco de suerte llego a un acuerdo económico con el que podría ser mi futuro casero y en poco tiempo me puedo independizar. No es que esté mal en casa de mis padres, pero me gustaría irme ya de una vez...
Termino con una canción por la que me ha dado últimamente.
|